Dicen que desde entonces no hay línea aérea que se le resista. Juliancito Oro Duro pensó que por ahí afuera todo era tan relajado como en el barrio y cuando una conocida línea aérea trató de cobrarle sobrepeso por los instrumentos de sus músicos, el tean ecuánime Juliancito se dio una regá que todavóa le están dando té de tilo para calmarlo. Grito, voceo, abrió los brazos y hubo casi que llamar a los bomberos porque según Juliancito, él prefería comprar un avión que pagar semejante cantidad de dinero.